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Reflexión y Feliz Navidad: El consumismo nos da felicidad?

Siempre que se acercan las fechas navideñas se me dispara mi espíritu filosófico y me hago más preguntas que nunca, y una de ellas que ya hace muchísimo tiempo que me hago –y estoy segura que muchos de vosotros también- es si el consumismo nos da felicidad.

Vivimos en la era y en una sociedad del consumismo, de adquirir bienes, de acumular cosas, en definitiva de tener y tener, y aun teniéndolo claro, ya se encargan las empresas publicitarias de recordárnoslo de forma inconsciente a través de los medios de comunicación.

¿Quién no ha experimentado un subidón de energía y “supuesta felicidad” tras ir de compras y adquirir aquello que más deseaba?

Pero también habremos experimentado la posterior bajada de energía, aquella “resaca mental” y esa sensación de vacío una vez adquirido lo deseado.



Hace unos días leí que se había hecho un experimento científico con familias a las cuales se les repartía unas hojas de trabajo con un listado de cuestiones y preguntas; entre dichas cuestiones figuraban enumerar las razones por las que adquirían productos innecesarios y, entre varias preguntas, figuraba la siguiente: “¿por qué gasto?”

La mayoría de ellos respondió que solían comprar más cosas cuando su estado de ánimo era bajo, y deseaban productos innecesarios para sentirse aceptados por el grupo.

Sobre la pregunta de por qué gastaban dinero, -costó a priori llegar al quid de la cuestión- la mayoría de ellos afirmó que con frecuencia gastaban el dinero para “llenar un vacío”

Estas dos conclusiones del experimento científico arriba mencionado, me hizo pensar mucho. En realidad pues, a diferencia de lo que a priori creemos, solemos gastar más no porque estemos contentos o celebrando algo, sino cuando más tristes o decaídos estamos.

Y la otra conclusión, si gastamos el dinero en productos innecesarios para ser aceptados por el grupo, realmente no compramos porque nos apetezca de verdad un producto, sino como una obligación impuesta desde fuera, para que nos acepten por lo que tenemos no por lo que somos. Y, aunque nos duela, tenemos que reconocer que aún impera en nuestra sociedad aquel dicho que reza: “tanto tienes tanto vales”

Si compramos para ser aceptados y gastamos más cuando estamos tristes, la pregunta con la que abro el post habrá quedado resuelta ya que, seguramente ya habréis adivinado y respondido, que el consumismo no da la felicidad.

Es más, uno de los resultados más sorprendentes de dicha investigación científica, es que se observó una fuerte correlación entre materialismo y un aumento de casos de depresión y ansiedad. Alarmante, ¿verdad?

Todo esto me lleva a cuestionarme todos aquellos “valores” que nos han hecho creer la sociedad, la educación y un largo etcétera sobre la supuesta “felicidad”. Tal vez, necesitamos trazar el camino inverso, y a poner en primer orden otro tipo de valores que a largo plazo nos lleven a la ansiedad felicidad. Porque lo que está claro que hemos recorrido muchos caminos que nos han llevado a destinos equivocados, tal como reza la frase de François-René de Chateaubriand: La verdadera felicidad cuesta poco, si es cara no es de buena clase.

Y hasta aquí el post reflexivo. Aprovecho para desearos unas felices fiestas, o lo mayormente felices posibles dadas las circunstancias y, sobre todo, mucha mucha salud para todos.



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